Mentalismo: La taumaturgia cuántica de las curaciones espontáneas

Mentalismo
 
(3ª)
 
La taumaturgia cuántica

de las curaciones espontáneas

 
 

El poder de la mente en la taumaturgia

de las “personalidades múltiples” [PM]

 

Mi primer caso de Personalidad Múltiple fue un caso de doble personalidad, y lo estudié hace más de cuarenta años en las prácticas de Psiquiatría de la Cátreda del Prof. López Ibor, en el antiguo Hospital de San Carlos de la Universidad de Madrid.

 

La enferma era una joven llamada Estrella que en su infancia y a consecuencia de los malos tratos de una madre alcohólica había aprendido a sobrevivir de una manera sorprendente: se disociaba mentalmente del entorno visualizando que era Blanca Nieves, y que tenía que preparar con urgencia la comida de los “siete enanitos”. Y fue comprobando cómo los golpes dolían menos a medida que asimilaba la nueva personalidad en su fantasía.

 

Estrella era una diabética infantil insulinodependiente con un marcado estrabismo bilateral. Un día su padre presenció el castigo, y al ver que el estrabismo de su hija desaparecía, decidió llevarla al centro psiquiátrico al que yo acababa de llegar. Cuando la encontré llevaba dos meses de estudio clínico, y la novedad que presentaba era que cuando se volvía Blanca Nieves, sus cifras de glucemia se normalizaban. Es decir, que su páncreas, genéticamente muy alterado ¡se volvía normal, y su incurable Diabetes desaparecía!… hasta que volvía a su personalidad de Estrella. Fue la primera vez que viví un “salto cuántico” en medicina, y la primera vez que comprobé, en vivo y en directo, una “curación cuántica” y la existencia fehaciente de ese gran poder salutífero que llevamos dentro.

 

Estuve con ella todo el curso académico intentando comprender el proceso de sus cambios, y estudiando el desarrollo de las PM para intentar descifrar la paradoja de que un páncreas, genéticamente enfermo, se normalizara en segundos sin la intervención de nadie.

 

La respuesta la encontré muchos años después, cuando aprendí a mirar la enfermedad bajo el prisma de una medicina “non locale”, la Medicina del espíritu que entonces desconocía. Y ese cambio me enseñó que los pensamientos son cosas y hacen cosas. Que lo mismo que nuestro sentido interno de Supervivencia reaccionó en una situación de peligro transformando las posibilidades físicas de una madre para levantar el carro que iba a atropellar al hijo, de la misma forma esa Inteligencia Superior había materializado el personaje de Blanca Nieves por ser una necesidad primaria del instinto de Conservación de Estrella.

 

Según es ley, en la Nueva Física “al cambiar el participante cambia el fenómeno”. Cada participante crea su propia manifestación. El resultado del fenómeno está en función de la persona o personas que participan en él: si en Fátima en lugar de tres pastorcillos católicos hubiera habido tres pastorcillos hindúes, en vez de aparecerse la Virgen se habrían aparecido Satki, Siva o Visnú. Por lo mismo, al ser Estrella y Blanca Nieves dos participantes diferentes tenían que tener necesariamente dos realidades distintas; tenían que tener dos vidas diferentes en dos cuerpos diferentes con páncreas y ojos diferentes.

 

Porque al cambiar de la situación de “observador” a la de “participante” serán la mente y la voluntad de cada cual las que definan las características particulares de esa manifestación. En nuestro caso fue la voluntad de Estrella la creadora del fenómeno de Blanca Nieves, porque Estrella pensaba en ser Blanca Nieves, y en ese paradigma mental los pensamientos se hacen cosas.

 

Cada vez que Estrella veía que su madre entraba en casa, empezaba a crearse “otro yo” en un ambiente tan idílico como su “yo original” necesitara; y como para Estrella el ambiente ideal era la vida de Blanca Nieves se produjo un salto cuántico pluridimensional hacia una realidad diferente que se manifestó como una nueva personalidad, y apareció una ¡Blanca Nieves… no estrábica, y sin diabetes!

 

Estas son las taumaturgias internas que por entonces desconocía y que hoy tengo asumidas, y avaladas, por muchos años de experiencia profesional.

 

Hace doce años traté otro caso de PM en una mujer, Julia, víctima del terrorismo, también con dos personalidades, y sin grandes diferencias en su patología con el caso de Estrella. Le di el alta médica, completamente recuperada, tras dos años de tratamiento con psicoterapia transpersonal; al principio tuve que recurrir a un placebo conciencial de fijación que facilitara la autoayuda; no recurrí en ningún momento a la sofronización, a la medicación ni a la hipnosis. El problema se solucionó con unas sesiones de resonancia vibracional –de la que hablaremos– entre sus dos personalidades y la mía como terapeuta “participante”.

 

La última referencia que tengo de casos de PM se remonta a algo más de diez años. Me llegó por los doctores Loan y Mirolav Borysenko, y es un informe clínico sobre tres enfermos con esclerosis múltiple en su personalidad habitual, enfermedad que desaparecía cuando otra personalidad asumía el control de su cuerpo.

 

“Tenemos claro –dice Borysenko– que en estos casos prodigiosos, el cuerpo y la mente abren alguna ventana a algún sitio, de donde les entra algo y los transforma; y ese sitio puede ser el alma. No podemos por menos de estar agradecidos a la inteligencia del espíritu humano por su capacidad de crear realidades alternativas, porque en ellas nos llega la esperanza, y la realidad de lo imposible”.

 

Lo cual comparto y confirmo en lo absoluto, porque tras más de diez mil enfermos consultados he aprendido que todo se puede curar, y que también el incurable puede abrir su ventana al taumaturgo que lleva dentro, y esperarle con anhelo… Y me consta, que aunque en un principio no aparezca, con sólo buscarlo ya le habremos empezado a encontrar, porque a Él con sólo pensarle –como a Blanca Nieves– ya le estamos manifestando. Es la ventaja que tenemos los participantes sobre los observadores.

 

Ralph Allison es el psiquiatra americano con más casos publicados sobre enfermos con personalidades múltiples, y su particular experiencia también nos llega por los Borysenko. Allison, en su experiencia comprobó que podía hipnotizar a cada una de las distintas personalidades de un mismo paciente, y retornarlas a todas, y por separado, a los momentos infantiles en los que habían sufrido el trauma desencadenante. En el caso de Estrella y Blanca Nieves habría hipnotizado a la una y a la otra. Algunos enfermos de Allison manifestaban hasta cinco personalidades diferentes, y cuando hipnotizaba, hipnotizaba y hablaba con cada una de sus distintas PM; y al hacerlo comprobó, sorprendido, cómo siempre había una personalidad que le contaba una experiencia vital diferente de la contada por las otras. Esta personalidad no le contaba que hubiera aparecido en el momento traumático que le contaban las demás, más bien parecía una personalidad eterna, y en todos y cada uno de los casos venía a decir en su proceso hipnótico siempre lo mismo, independientemente de las ideas religiosas del enfermo: “He estado presente con esta persona antes de que naciera y seguiré con ella después de que se muera”. Solía manifestarse como un canal de sabiduría universal, por lo que Allison considera que podía ser la manifestación multidimensional del “Yo nuclear” de C. G. Jung, que a su vez podría corresponder a nuestro Yo superior y que Allison calificó como personalidad de Autoayuda Interior.

 

Aunque esta experiencia deba reconocerla como sorprendente, y no haya un criterio médico unitario con respecto a la valoración patológica de las PM, lo cierto es que, a día de hoy, las PM son reconocidas oficialmente como tales en la lista de Trastornos del Manual Estadístico y de Diagnóstico Nº 4, que es algo así como la Biblia para la Psiquiatría norteamericana.

 

Y con respecto a Estrella, una vez terminada mi carrera, la seguí consultando en mi gabinete por fuera del inconsciente reprimido de Freud y de las consideraciones subsconcienciales de Jung. La traté con Resonancia Transpersonal enfocada tan sólo al desarrollo de los niveles superiores de su conciencia, de los que hablaremos más adelante. En esta terapia los defectos no se tratan combatiendo los defectos en sí; los defectos desaparecen solos si conseguimos que aparezca su virtud complementaria. Esta es una de las leyes del espíritu más difícil de trabajar, de aceptar y de cumplir. Estrella actualmente disfruta de una vida normal en un pueblecito de Extremadura.

 
 

La visualización manifestada: La bio-computadora,

los meta-programas, y los “dioses a la carta”.

 

 “El propósito de la visualización es hacerse con

el control de la mente”. (JOHN BLOFELD)

 

Y si controla la mente podrá alcanzar el Infinito.

 

La Visualización es una visión interior imaginada que para producirse necesita de la intención, de la atención, y del deseo.

 
Intención, para que surja.
atención, para que crezca y
deseo, para que actúe.
 

Lo que condiciona la calidad de las percepciones es el nivel de la conciencia, y nadie puede visualizar lo que su corteza cerebral no haya percibido previamente por alguno de sus sentidos. Bien sean externos o internos.

 

Si se recibe información de los sentidos externos sólo podrá visualizar personas, cosas o situaciones que se vivan en el plano físico por proceder de este plano toda la información que llega al cerebro. Pero si percibe con los “sentidos internos” de la clarividencia, la calriaudencia, la intuición o incluso la iluminación, sus visualizaciones serán de naturaleza superior, más elevada, por llegar la información de un nivel más elevado de la conciencia.

 

En nuestro mundo inferior sólo podrá manifestarse lo superior si previamente ha sido visualizado por la mente de un nivel de conciencia Superior; y sólo algunos privilegiados serán los que lleguen a ascender a ese nivel de conciencia que es el único poder efectivo del humano para conseguir las curaciones espontáneas. Porque a mayor nivel de conciencia más sutiles serán las visualizaciones y más poderosas sus manifestaciones en el mundo de las formas.

 

John C. Lilly, en “The Human Computer”, compara nuestra corteza cerebral con una bio computadora que funciona según los programas que se le inserten. Desde que nacemos estamos aportando información que se va procesando para programar nuestro futuro: los ancestros, la raza, la educación, la cultura y la religión van a definir la vida interior, el comportamiento y el carácter de la persona. A lo largo de la vida vamos alimentando nuestra bio-computadora con una serie de improntas que van a definir nuestra existencia. A todos estos estímulos sensoriales y emocionales Lilly les llama META-PROGRAMAS.

 

De la misma forma que nuestro ordenador doméstico nunca podrá ofrecer las determinaciones galácticas de los ordenadores de la NASA, nuestra bio-computadora tampoco podrá desarrollar nada que no le haya sido programado previamente. Yo, que hace tiempo meta-programé a Dios, estoy en condiciones de ratificar lo que a continuación cuenta Talbot.

 

Michel Talbot, en su clarificador y documentado “Misticismos y Física Moderna” desarrolla estas situaciones con singular acierto. Describe como en los ritos de visualización del budismo Vajrayana –un budismo ateo de dioses externos– el yogui practica un rígido programa de control mental visualizando un dios que él en ese momento acaba de inventarse. Después de meses de meditación y visualizaciones consigue vislumbrar a su deidad como algo que empieza concretarse: ojos negros, nariz aguileña, manos largas… Y tiene que seguir trabajando con su dios hasta que consiga verle con la misma realidad con que ve la mesa de su casa; y después, tiene que conseguir que ese germen divino le supere en sabiduría, y después que le oriente en su vida espiritual… y le haga sus milagros. Pasado el tiempo, este dios suyo también podrá ser visto, adorado, y solicitado por los discípulos de su ashram. Y este dios privado acabará convirtiéndose en un dios al uso con los poderes habituales de los dioses habituales. Dice Talbot:

 

“La filosofía Vajrayana reconoce que para provocar el “estructurador de la realidad” –la conciencia superior– lo importante es simplemente suministrar a la bio-computadora los símbolos adecuados. La religión tiene un poder inmenso. Es la religión laque permite a 80.000 católicos alterar su realidad y percibir el milagro de Fátima en un rito masivo de visualización –un fenómeno místico de la conciencia superior colectiva o inconsciente colectivo de Jung–. La religión es un meta-programa. Una serie de símbolos que permiten a la bio-computadora comunicarse con los niveles del cerebro que controlan el estructurador de la realidad. Si no podemos conseguir la actitud necesaria para disparar el mecanismo estructurador de la realidad, como el Vajrayna yogui, podemos elegir una religión arbitraria, porque es más fácil creer en jerarquías cósmicas sencillas que recurrir a nociones altamente abstractas como la del yogui. (…) Estas son las fuerzas con las que la mente crea y anima a todo el universo; ordinariamente no se dejan gobernar por nosotros hasta que negamos el falso ego. (…) Debido a que todo es una proyección de la conciencia, la existencia o inexistencia de dioses y diosas depende de nuestros respectivos meta-programas. (…) Nuestra conciencia es todopoderosa. Nosotros no somos todopoderosos porque no tenemos el control suficiente de la conciencia. (…) La religión es la tarjeta de la computadora. La creencia religiosa en un fenómeno es el primer método para conseguir que el estructurador de la realidad cree ese fenómeno.(…) En resumen, los sistemas simbólicos (religiosos o de otra clase) son los meta-programas que determinan cómo la conciencia fabrica el universo”.

 

Esto quiere decir que, si es posible hacer un dios, es posible hacer y curarlo todo. Por eso todo se puede curar en un nivel de conciencia suficiente y capaz de andar por el camino de la curación misteriosa. “Y no hace falta que busques el camino lejos, el camino esta a tus pies”. Y buscando a nuestros pies –dentro de nosotros– mientras andamos, en algún momento, se producirá el milagro. Pero hay que empezar a andar.

 
Dice Goethe:
 
“¿Estás en buena disposición? Aprovecha este instante, porque
la audacia en la aventura de lo imposible entraña magia, poder

y genio. Comienza; el ánimo se enardecerá, y una vez des principio al trabajo, estará concluído”.

 
 

Y para concluírlo camina con la convicción de Gautama:

 
“Desperté a la verdad y resolví llevar a cabo mi propósito.

 Verdaderamente llegaré a ser Buda”.

 
 

Y como despertó a la verdad y anduvo por el camino, consiguió la iluminación, hizo su milagro, y fue Buda.

 

En mi trato con enfermos crónicos el análisis del fenómeno Vajrayana de los dioses a la carta –en mayor o menor grado– existe. Y estoy convencido de dos cosas, de que algún día lo comprobará, y de que puede ser para usted la mejor forma de iniciar su camino de curación.






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